Declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO en el año 2004
En 2004, la UNESCO declaró este valle Patrimonio Mundial en la categoría de paisaje cultural, a la cual solo pertenecen 64 espacios naturales de todo el mundo. Ahora, Andorra nos ofrece la oportunidad de descubrir este tesoro, un lugar que se ha ido forjando a lo largo del tiempo gracias a la armonía entre la naturaleza y el hombre. El valle del Madriu-Perafita-Claror está situado al sureste del Principado y ocupa una superficie de 4.247 ha. Este territorio representa cerca de un 10% de la superficie total de Andorra y se extiende por las parroquias de Escaldes-Engordany, Encamp, Sant Julià de Lòria y Andorra la Vella. Este lugar tan apreciado por los andorranos es un espacio que ha sabido mantener intactas las estructuras de organización y gestión del espacio desde la época medieval. La diversidad de paisajes, las paredes de piedra seca, las bordas y las cabañas, los rebaños y la presencia ininterrumpida de la acción humana desvelan, sin discontinuidades ni alteraciones, períodos significativos de la historia de las personas. Actualmente, la ganadería es la única actividad tradicional de cierta importancia que se realiza en este valle, la cual contribuye de forma decisiva al mantenimiento del paisaje cultural de la zona.
Las cabañas de pastores: una forma de vivir
La belleza natural del círculo glacial esconde pequeñas construcciones que han formado parte de la vida humana del valle. Sea cual sea el itinerario que realices en el valle del Madriu-Perafita-Claror, encontrarás cabañas de pastores restauradas de forma tradicional, antiguos huertos delimitados por muros y áreas de pasto para los rebaños, ejemplos del paisaje cultural que ofrece este valle y que le han valido este reconocimiento internacional.